Catalá provoca hastío en los jueces

AVISO: Este artículo fue publicado el pasado 4 de mayo en El Faro de Temis, blog del autor alojado en la web cuartopoder.es

Europa Press
El ministro de Justicia, Rafael Catalá, gusta de arriesgar el tono que imprime a sus intervenciones públicas, con las que procura desviar el foco de atención de asuntos que le resultan espinosos. Es ese un grave inconveniente para un miembro del Gobierno que tras siete meses en el cargo ha sido noticia por la enmienda a la totalidad que ha planteado a la gestión de su antecesor, Alberto Ruiz-Gallardón, pero que no ha impulsado una producción legislativa propia digna de ese nombre. No queda legislatura suficiente para hacerlo, así que la judicatura le considera ya un inane paréntesis, un ocupante fugaz de un departamento en el que deja como herencias frivolidades como su apuesta por modernizar la administración de Justicia a golpe de SMS o sancionar a los medios de comunicación que informen sobre investigaciones judiciales protegidas por un secreto del sumario que sigue sin disponer de una adecuada regulación.

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El fracaso de Ruiz-Gallardón

Lo deja todo: el ministerio, el escaño, los cargos en el partido, la política… Alberto Ruiz-Gallardón anunció ayer su adiós ¿definitivo? a una carrera de treinta años en eso que se ha dado en llamar la vida pública. La excusa oficial, la negativa del presidente del Gobierno a impulsar una nueva ley del aborto. El dimisionario, elegante, negó sentirse desautorizado y aludió a su propia incapacidad para recabar los apoyos necesarios para su proyecto.

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Desde hoy y en los próximos días un sinfín de análisis de periodistas y tertulianos desvelarán las claves ocultas de la dimisión de Ruiz-Gallardón. Querido lector, no se crea nada, sólo él y casi nadie más sabe la verdad, en cualquier caso ningún informador. Yo tampoco dispongo de información privilegiada, así que renuncio a cualquier especulación gratuita. Sí aviso de que no creo que el desaire sufrido en el tema del aborto, pese a su gravedad, explique una espantada de este calibre en el momento más crítico del desafío soberanista catalán. Sigue leyendo