Decepcionantes macroprocesos

El ‘caso de los ERE’ ha llegado por fin al Tribunal Supremo. Lo hizo a comienzos del pasado mes de agosto, mal mes para que una noticia alcance notoriedad, y es posible que ese sea el motivo por el que ha pasado bastante desapercibida. O al menos uno de los motivos; otro, a buen seguro, es que todos somos conscientes de que, en este asunto, nuestro sistema judicial afronta un grave problema.

Tiempo ha, la apertura de un macroproceso excitaba con fruición las glándulas salivares de cualquier redacción. No importaba si versaba sobre un supuesto de narcotráfico, corrupción política, terrorismo o estafa a gran escala; tampoco era relevante el nombre del juez instructor, porque era una estrella o iba a serlo de inmediato. Un macroproceso era una fuente de noticias gordas que manaba durante mucho tiempo para mayor felicidad de cualquier medio, dispuesto a todo por hacerse con tamaño tesoro. Sigue leyendo