Una Justicia sin ayudas

El Tribunal Supremo acaba de cerrar el ‘caso Investahorro’. Por si no le suena, querido lector, una pista: se trata de una estafa piramidal urdida por tres sociedades de Bolsa aragonesas, Mercado y Gestión de Valores AVA (MG), Agentes de Bolsa y Asociados (ABA, hoy Agenbolsa) y Benito y Monjardín (hoy en manos de Espírito Santo Investments, filial del quebrado Banco Espírito Santo). ¿Ni aun así logra recordar? No se extrañe: las primeras querellas contra la sociedad utilizada para canalizar el fraude, la aragonesa Investahorro, se presentaron en 1998. En su día corrieron ríos de tinta, pero claro, hace ya la friolera de dieciséis años.

Según un principio básico de la ciencia jurídica, la justicia tardía no es justicia. Así que la sentencia del Supremo ha resuelto el proceso judicial, pero no queda claro si con ella se ha impartido justicia. Desde luego, no para más de 50 de los cerca de 600 estafados en el ‘caso Investahorro’, que no van a ver satisfecho su legítimo derecho a que se les repare el daño sufrido porque han fallecido en este lapso. Sigue leyendo